IV DOMINGO DE CUARESMA 30 DE MARZO DEL 2025.
En esta Misa se usa el color morado o rosa, pueden tocarse los instrumentos musicales y se puede adornar el altar con flores. En este domingo se celebra el segundo escrutinio preparatorio para el Bautismo de los catecúmenos que van a ser admitidos a los sacramentos de la Iniciación Cristiana en la Vigilia Pascual. Se emplean las oraciones e intercesiones propias, que aparecen en las pp. 939-940 [978-979].
ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Is 66, 10-11
Alégrate,
Jerusalén, y que se reúnan cuantos la aman. Compartan su alegría los que
estaban tristes, vengan a saciarse con su felicidad.
No se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, que por tu Palabra realizas
admirablemente la reconciliación del género humano, concede al pueblo cristiano
prepararse con generosa entrega y fe viva a celebrar las próximas fiestas de la
Pascua. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la
unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
PRIMERA LECTURA
[El pueblo de Dios celebró la Pascua al entrar en
la tierra prometida.]
Del libro de Josué 5, 9a. 10-12
En aquellos días, el Señor dijo a Josué: “Hoy he
quitado de encima de ustedes el oprobio de Egipto”. Los israelitas
acamparon en Guilgal, donde celebraron la Pascua, al atardecer del día catorce
del mes, en la llanura desértica de Jericó. El día siguiente a la Pascua, comieron del fruto de
la tierra, panes ázimos y granos de trigo tostados. A partir de aquel día, cesó
el maná. Los israelitas ya no volvieron a tener maná, y desde aquel año
comieron de los frutos que producía la tierra de Canaán. Palabra de Dios.
SALMO
RESPONSORIAL del salmo 33
R. Haz la
prueba y verás qué bueno es el Señor. Bendeciré al Señor a todas horas, no
cesará mi boca de alabarlo. Yo me siento orgulloso del Señor, que se alegre su
pueblo al escucharlo. R. Proclamemos la grandeza del Señor y alabemos todos
juntos su poder. Cuando acudí al Señor, me hizo caso y me libró de todos mis
temores. R. Confía en el Señor y saltarás de gusto, jamás te sentirás
decepcionado, porque él Señor escucha el clamor de los pobres y los libra de
todas sus angustias. R.
SEGUNDA LECTURA
[Dios nos
reconcilió consigo por medio de Cristo.]
De la
segunda carta del apóstol san Pablo a los corintios 5, 17-21
Hermanos: El que vive según Cristo es una creatura
nueva; para él todo lo viejo ha pasado. Ya todo es nuevo. Todo esto proviene de
Dios, que nos reconcilió consigo por medio de Cristo y que nos confirió el
ministerio de la reconciliación. Porque, efectivamente, en Cristo, Dios
reconcilió al mundo consigo y renunció a tomar en cuenta los pecados de los
hombres, y a nosotros nos confió el mensaje de la reconciliación. Por eso,
nosotros somos embajadores de Cristo, y por nuestro medio, es Dios mismo el que
los exhorta a ustedes. En nombre de Cristo les pedimos que se reconcilien con
Dios. Al que nunca cometió pecado, Dios lo hizo “pecado” por nosotros, para
que, unidos a él, recibamos la salvación de Dios y nos volvamos justos y
santos. Palabra de Dios.
ACLAMACIÓN
ANTES DEL EVANGELIO Lc 15, 18-
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús. Me
levantaré, volveré a mi padre y le diré: “Padre, he pecado contra el cielo y
contra ti”. R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
EVANGELIO
[Tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida.]
Del santo Evangelio según san Lucas 15, 1-3. 11-32
En aquel
tiempo, se acercaban a Jesús los publícanos y los pecadores para escucharlo.
Por lo cual los fariseos y los escribas murmuraban entre sí: “Este recibe a los
pecadores y come con ellos”.
Jesús les dijo entonces esta parábola: “Un hombre
tenía dos hijos, y el menor de ellos le dijo a su padre: ‘Padre, dame la parte
de la herencia que me toca’. Y él les repartió los bienes. No muchos días
después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, se fue a un país lejano y allá
derrochó su fortuna, viviendo de una manera disoluta. Después de malgastarlo
todo, sobrevino en aquella región una gran hambre y él empezó a padecer
necesidad. Entonces fue a pedirle trabajo a un habitante de aquel país, el cual
lo mandó a sus campos a cuidar cerdos. Tenía ganas de hartarse con las bellotas
que comían los cerdos, pero no lo dejaban que se las comiera.
Se puso entonces a reflexionar y se dijo:
‘¡Cuántos trabajadores en casa de mi padre tienen pan de sobra, y yo, aquí, me
estoy muriendo de hambre! Me levantaré, volveré a mi padre y le diré: Padre, he
pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo. Recíbeme
como a uno de tus trabajadores’. Enseguida se puso en camino hacia la casa de
su padre. Estaba todavía lejos, cuando su padre lo vio y se enterneció
profundamente. Corrió hacia él, y echándole los brazos al cuello, lo cubrió de besos.
El muchacho le dijo: ‘Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no
merezco llamarme hijo tuyo’. Pero el padre les dijo a sus criados: ‘¡Pronto!,
traigan la túnica más rica y vístansela; pónganle un anillo en el dedo y
sandalias en los pies; traigan el becerro gordo y mátenlo. Comamos y hagamos
una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba
perdido y lo hemos encontrado’. Y empezó el banquete.
El hijo
mayor estaba en el campo y al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música
y los cantos. Entonces llamó a uno de los criados y le preguntó qué pasaba.
Este le contestó: ‘Tu hermano ha regresado y tu padre mandó matar el becerro
gordo, por haberlo recobrado sano y salvo’. El hermano mayor se enojó y no
quería entrar.
Salió entonces el padre y le rogó que entrara;
pero él replicó: ‘¡Hace tanto tiempo que te sirvo, sin desobedecer jamás una
orden tuya, y tú no me has dado nunca ni un cabrito para comérmelo con mis
amigos! Pero eso sí, viene ese hijo tuyo, que despilfarró tus bienes con malas
mujeres, y tú mandas matar el becerro gordo’. El padre repuso: ‘Hijo, tú
siempre estás conmigo y todo lo mío es tuyo. Pero era necesario hacer fiesta y
regocijarnos, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba
perdido y lo hemos encontrado’ ”. Palabra del Señor.
Se dice Credo.
ORACIÓN DE
LOS FIELES:
Oremos al
Señor, que no desea la muerte del pecador, sino que se convierta y viva, y
pidámosle que tenga misericordia de su pueblo:
1. Para que Dios fortalezca la voluntad de los que
se preparan a recibir en estos días cuaresmales el sacramento de la penitencia
y les conceda un verdadero arrepentimiento de sus culpas, roguemos al Señor
2. Para que el Señor abra la inteligencia y el
corazón de los incrédulos, de manera que lleguen al conocimiento de la verdad,
y –en la fe– encuentren aquel descanso que sin saberlo desean, roguemos al
Señor.
3. Para que Dios conceda su ayuda a los que se
sienten tentados y a todos aquellos que con su sufrimiento participan de la
Cruz de Cristo, roguemos al Señor.
4. Para que
todos nosotros perseveremos en el esfuerzo cuaresmal y lleguemos, purificados,
a las fiestas de Pascua que se acercan, roguemos al Señor. Dios, rico en
misericordia, que recibes con el abrazo del perdón a tus hijos que,
arrepentidos, retornan a ti. Perdona nuestras culpas y revístenos con
vestiduras de fiesta, para que podamos participar en el banquete eterno de tu
gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Te presentamos, Señor, llenos de alegría, estas
ofrendas para el sacrificio redentor, y pedimos tu ayuda para celebrarlo con fe
sincera y ofrecerlo dignamente por la salvación del mundo. Por Jesucristo,
nuestro Señor.
ANTÍFONA DE
LA COMUNIÓN Lc 15, 32- Alégrate, hijo mío, porque tu hermano estaba
muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y lo hemos encontrado.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN-
Señor Dios,
luz que alumbra a todo hombre que viene a este mundo, ilumina nuestros
corazones con el resplandor de tu gracia, para que podamos siempre pensar lo
que es digno y grato a tus ojos y amarte con sincero corazón. Por Jesucristo,
nuestro Señor.
ORACIÓN
SOBRE EL PUEBLO
Protege, Señor, a quienes te invocan, ayuda a los débiles y reaviva siempre con tu luz a quienes caminan en medio de las tinieblas de la muerte; concédeles que, liberados por tu bondad de todos los males, alcancen los bienes supremos. Por Je
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